Las trabajadoras embarazadas tienen derecho a adaptaciones razonables para mantenerse seguras y saludables mientras trabajan. Estas adaptaciones pueden incluir teletrabajo, horarios flexibles, estar sentada en lugar de de pie, más descansos para ir al baño o comer, evitar levantar objetos pesados, cambios en el código de vestimenta y un tiempo de descanso designado con un espacio privado y limpio para extraerse la leche después del nacimiento del bebé.
Los empleadores deben proporcionar estas adaptaciones a menos que ello represente una carga excesiva, es decir, que sea muy difícil o costoso. Sin embargo, a los empleadores les resulta difícil demostrar dicha carga, por lo que los trabajadores deben solicitar lo que necesiten.
Si un empleador considera que una adaptación supone una carga excesiva, debe explicar el motivo y colaborar con el empleado para encontrar una alternativa. Conserve un registro de todas las comunicaciones con su empleador. No puede ser despedido por solicitar una adaptación.
Si su empleador toma represalias o le niega el alojamiento, usted puede tener derecho a recibir daños y perjuicios por pérdida de salario y angustia emocional.